EL PEQUEÑO WOLFGANG AMADEUS

 Kora

27 de enero de 1978. El día era fresco y seco. Nada raro para esta época del año en la región de Beledougou. Ese día nací yo, Wolfgang Amadeus Traoré. Mi nombre, un capricho de mi padre, un bambara amante de la música. A los cuatro años supe su significado y me gustó: “pasos de lobo”. Desde ese momento dejé de sentirme una rara avis y todo el mundo pasó a llamarme Wolfú Traoré. Mi padre era un respetado griot de la comunidad local. Los griot (también llamados djeli), son narradores de historias del África Occidental. El griot cuenta la Historia como lo haría un poeta, un cantante de alabanzas, un bardo o un músico vagabundo. Depósito de tradición oral, debe conocer muchas canciones, tener la habilidad de improvisar sobre eventos actuales, incidentes de azar y todo aquello que le rodea. Su arma principal, su ingenio. Su conocimiento de la historia local, formidable.

Como decía, a los cuatro años, mi nombre “especial” y el amor por la música de mi padre hicieron de mí un niño precoz. A los 6 años ya tocaba la kora y tenía un magnífico sentido del ritmo que me hacía destacar con la percusión. Pero los continuos golpes de estado y la pobreza extrema que nos rodeaban hicieron que todo mi talento musical fuera cercenado desde mi más tierna infancia. Mi juventud…una continua búsqueda, una tremenda lucha por la supervivencia.  Así transcurrió mi vida, sin pena ni gloria hasta la edad de 35 años, hasta enero de 2014. El día de mi cumpleaños tomé la decisión. Me iba de mi tierra en busca de una vida mejor. Llegó el verano y, con él, el buen tiempo. Mi ilusión, llegar a Europa y poder desarrollar todo el talento musical que tenía dentro. Mi realidad, la noche que subí a esa patera buscando la costa de las Islas Canarias.

El mar, el océano, pasó de ser un amigo imaginado al enemigo más hostil. Cinco días de periplo, sin comida y con el GPS estropeado, no deparaban un final feliz. Wolfú no tuvo suerte. Cuando llegó el helicóptero de rescate, la fiebre, los vómitos y la deshidratación le habían vencido. Murió en brazos de sus compañeros de odisea, casi con 36 años de edad. Wolfú Traoré, un músico lleno de ilusiones en busca de una vida mejor. Curioso el paralelismo con otro músico también llamado Wolfgang, con el mismo potencial musical, pero nacido 222 años antes en el momento perfecto y en el lugar correcto. Quién sabe hasta dónde podría haber llegado Wolfú.

La historia de Wolfgang Amadeus Traoré, Wolfú, es una historia ficticia en los personajes pero posiblemente real en el contenido. Quién sabe cuántos sueños se han visto truncados por el azar, las desigualdades y el propio devenir de la raza humana. Aprovechemos las oportunidades que la vida nos brinda. Todo lo demás está en manos del destino.

 

LIBERTAD MUSICAL VS ADOCTRINAMIENTO

Puenting

Un día más navego, surfeo o lo que es lo mismo, merodeo por la red de redes. Diferentes noticias, diferentes webs, diferentes blogs… En definitiva, satisfago mi apetito virtual diario de información. Leo, asimilo, comparo y concluyo.

En la parte final de mi surfeo imaginario por este océano caótico de información que es internet, me he adentrado en el mar de la música. Y aquí, en pleno mar abierto, casi sin darme cuenta, me he visto inmerso en una batalla entre dos poderosos galeones de guerra: la libertad musical frente al adoctrinamiento. ¿Cómo describirlo? He pensado hacerlo fácil: “lo busco en la Wikipedia y si me gusta lo pongo en el blog”.  No he encontrado la definición de “libertad musical”, pero sí la de “libertad” y “adoctrinamiento”:

La libertad es la capacidad de la conciencia para pensar y obrar según la propia voluntad.

El adoctrinamiento  es el conjunto de medidas y prácticas educativas y de  propaganda, encaminadas a inculcar determinados valores o formas de pensar en los sujetos a los que van dirigidas. Históricamente, el adoctrinamiento ha sido promovido por las élites sociales dominantes como medio de control social no explícito ni necesariamente coactivo, pero sí influyente.

El adoctrinamiento, a diferencia de la educación, no siempre pretende convertir al sujeto en un individuo autónomo, con sus propios elementos de juicio, sino que frecuentemente el adoctrinamiento se caracteriza por la fe ciega y la ausencia de pensamiento crítico.

Parece lógico definir libertad musical como la capacidad del individuo para pensar y obrar según su propia voluntad en el mundo de la música, lejos de dogmas y adoctrinamientos que encorsetan al músico y lo privan de elementos de juicio. La reflexión es evidente: ¿Considera el músico si hace lo que realmente quiere o lo que realmente puede? Sé que los condicionantes económicos pesan mucho, pero la pregunta va más allá. ¿El clasismo (que no el clasicismo) es adoctrinamiento o es una elección libre? ¿Es un error asociar la fusión de estilos a la libertad musical? ¿Existe en el músico miedo a la libertad musical? ¿Se asocia el término calidad a música para minorías?

Creo que es el momento de ser valiente, dar un paso al frente, mostrarse, derribar barreras, cruzar fronteras…Posiblemente las fronteras más difíciles de cruzar estén dentro de nosotros.

Por último, una reflexión: “Los pasos que no damos también dejan huella”.

 

HAZ ALGO, AUNQUE SEA SOMBRA

Viewty

Siempre hace aire en las estaciones de tren. Ni siquiera recuerdo por qué estaba allí. Aparqué mis problemas por unos instantes y cerré los ojos. Dejé que el sol del atardecer calentara mi rostro y la brisa primaveral enfriara mis brazos. Un andén y una vía doble. Un banco de madera y una marquesina. Mi mochila y mi guitarra. Mi soledad y yo…

¡Espera, espera! Un momento. ¡Toc, toc, toc! ¿Estás ahí? ¡Toc, toc! ¡Sí, tú! ¡Es a ti, lector, músico o lo que seas! ¿Qué haces? ¿Por qué me lees? ¡Me cansa escribirte relatos metafóricos para que te motives! Ah, que tú no necesitas que nadie te motive… Perdona por meterme donde no me llaman. Pero tú sí, ¿verdad? No te escondas. Tu compañero no lo necesita. Se mueve. Pero tú estás esperando a ver qué pasa. Conoces a alguien y ese alguien a otro alguien y seguro que a ti no te va a pasar lo mismo que a los demás. Tú vas a encontrar trabajo de músico. Te van a llamar por teléfono y te van a decir lo bueno que eres y que cuentan contigo… También te pido perdón. No sé cómo he podido dudar de un genio como tú. Lo siento. ¿Dónde estábamos? Ah, sí. En un andén de una estación de tren imaginaria. Pura metáfora. Me voy para allí otra vez. La próxima vez no seré tan benévolo.

Como decía, mi soledad y yo. Una decisión por tomar. Sencilla. Blanco o negro. Me subo o no me subo. En unos minutos pasaría el tren. ¿Lo dejaría pasar? ¿Subiría al siguiente? ¿Habría otro tren? No lo sabía. Siempre podría dar media vuelta y largarme, pero ya había hecho lo más difícil, que era llegar hasta la estación y comprar el billete. A lo lejos atisbé una silueta. Un tren. Comencé a oírlo. Cada vez más cercano. Tardó en llegar más tiempo del que parecía. No aminoró la marcha y pasó de largo, perdiéndose su sonido en tan solo unos segundos. Cosas del efecto Doppler… Me inquieté. Quizás era el último. En ese instante lo tuve claro. Coger el tren no era algo físico, era una actitud, era hacer algo, aunque fuera sombra.

Mi recién estrenada incertidumbre

Matterhorn / Horu

13:00 H. Invierno. Mirador del Gornergrat. Una terraza de café en los Alpes suizos orientada convenientemente al sur, al sol de mediodía, al majestuoso Cervino. Mi amiga Edurne y su cámara de fotos, mi novio y yo. Junté mi cabeza junto a la suya y lo abracé.

-         Haznos una buena foto – propuse con una sonrisa de oreja a oreja.
-         Claro, eso está hecho.

Cámara en mano, un correcto enfoque y… “click”. Un instante del tiempo capturado en una imagen y un porqué.

 

Un año antes…

Cuando menos creí que me parecía a mí misma fue cuando realmente me conocí. Al igual que en el principio de incertidumbre de Heisenberg, la búsqueda de mi posición exacta en la vida hacía que me resultara imposible encontrarme. Paradojas de la vida. Perdí la vergüenza a ser buena persona, perdí la vergüenza a reconocer que a veces no soy tan buena. Dejé de buscar la comodidad como si fuera un seguro de vida y comencé a vivir incómoda, lejos de la precisión, lejos de la exactitud. La imperfección me hizo pensar, me hizo valorar, me hizo saborear lo imprevisible. Comprendí que la vida es lucha y la lucha búsqueda. Entendí que la búsqueda es el camino y el camino mi destino. Mi orden vital había sido hasta ahora mi cárcel. Mi recién estrenada incertidumbre me había abierto las puertas de la libertad. Ahora era vulnerable, ahora era libre. Libre para hacer, libre para decir, libre para pensar. Poco a poco me relajé y este nuevo estatus vital lo hice mío. Nada que perder, mucho que ganar, o no…, daba igual. Tenía claro que afrontaría cada día como un regalo, con su imperfecta incertidumbre. Comencé a arriesgar, me atreví…, palabras que no existían curiosamente en mi vida. La oscuridad se fue transformando en luz. Las líneas rojas que delimitaban mi vida se fueron alejando hasta perderlas en el horizonte. Plenitud, sí, plenitud encontrada en la ausencia de aquellas cosas que creía imprescindibles, plenitud encontrada en valores olvidados… La magia de lo imperfecto. La perfección de la imperfección. La vuelta a los orígenes, la búsqueda de la esencia, la claridad, el adiós a lo accesorio… Allí estaba yo, desnuda ante la vida pero llena de lucidez. A partir de ese momento decidí caminar hacia adelante, librando la batalla de la búsqueda de la felicidad.

ESTÁS AHÍ !!!

ARCO

Está ahí. Siempre ha estado y siempre estará.

No recuerdo cuándo la conocí. No recuerdo cuándo fue la primera vez. No recuerdo… Tal vez me falle la memoria. Tal vez no. Posiblemente el destino decidió que fuera mía incluso antes de nacer. Han pasado muchos años y me sigue estremeciendo. Ya lo hizo cuando era adolescente y posiblemente lo seguirá haciendo cuando me haga mayor.

Incluso durante mi infancia su presencia me resultaba cautivadora. Pasaron los años y me enamoré. Sigo enamorado. La necesito. Supongo que ella a mí también, aunque nunca me lo ha dicho. Paradójicamente hace que me sienta más libre, más independiente. Es potente, muy potente, y, a veces, tan delicada…Cuando me acaricia un escalofrío recorre mi nuca y se eriza el vello de mi piel. Sus masajes hacen que todo mi cuerpo vibre de emoción de manera tan intensa que…, en fin…, me resulta difícil describirlo. Solo sé que siempre sucumbo ante su influjo. Trastorna todo mi ser. Me posee. Me hechiza. Es como si a través de ella pudiera conocer la esencia de la vida. A veces hace que mi yo más íntimo quede completamente expuesto, pero a la vez protegido y reconfortado.

Me hace mejor persona. Pero no solo a mí, también a todos los demás. Gracias a ella soy más sociable. Incluso cuando me pongo introvertido disfruto porque está ahí. A veces hace que me ponga triste, otras me hace reír, otras me hace valiente y muchas, muchas veces me consuela. Disfruto mucho. Disfruto mucho con ella. No sé qué hubiera sido de mí si no la hubiera conocido. Seguramente no habría podido vivir la vida con plenitud. Me habría sentido huérfano.

Es curioso, pero, cuanto más la conozco más tengo la sensación de que me queda mucho por saber de ella. Resulta inalcanzable, inabordable. Me lo da todo y no pide nada a cambio, solo lo que yo esté dispuesto a compartir. Sin duda tenemos una relación sincera. Nos queremos sin reproches. Nos aceptamos tal como somos. Soy un ser afortunado. Lo mejor de todo es que también es vuestra, también está en vosotros y también forma parte de vuestras vidas. Eres la banda sonora de mi vida. Gracias música por estar siempre ahí. 

BEAUTÉ

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La noche caía contundente sobre la antigua Lutecia. Mis pasos sonaban mudos sobre l’Île de la Cité. Suela de goma, adoquín de piedra, cafeterías con encanto y el río Sena rodeándolo todo. Luces y más luces. Ambiente navideño sobre París. El frío intenso hizo que me calara el gorro de lana mientras observaba con hosquedad el deambular de los turistas. Manos en los bolsillos y paso firme para plantarme a unas decenas de metros de Notre Dame. Su figura majestuosa se erguía frente a mí cual mascarón de proa en la parte alta del tajamar, desapareciendo y apareciendo por momentos, al capricho de la incipiente niebla. Contrafuertes, arbotantes, gárgolas, gabletes, pináculos y su inconfundible chapitel…, elementos de una postal indescriptible. Me dirigí a la portada de la fachada norte. Atravesé su umbral y accedí al interior de la catedral. Sonaba el órgano mayor de Notre Dame, con sus ciento trece juegos y siete mil ochocientos tubos, algunos de los cuales eran de la Edad Media. Sin duda, uno de los más célebres del mundo. Sin saber cómo ni por qué comencé a llorar. La música invadía todo el templo. Una chica me observaba.

- Mais, pourquoi pleures-tu? – me dijo dulcemente.

Me quedé pensativo buscando la palabra exacta. No tardé en encontrarla.

- C´est la beauté de la musique, la beauté en général.

Pasaron unos minutos y me recompuse. Me senté y comencé a pensar en la belleza, esa belleza que te hace llorar y que nada tiene que ver con la estética. La belleza de la grandiosidad de un paisaje, la belleza de la pequeñez de una delicada flor, la belleza de una mirada o de una sonrisa, la belleza de una caricia o de un abrazo. No tiene precio, no es tangible, es personal. Emocional. Constituye una experiencia subjetiva, una experiencia de reflexión positiva sobre el sentido de nuestra propia existencia. Platón escribió que “si hay algo por lo que vale la pena vivir, es por contemplar la belleza”, o lo que es lo mismo, el bien. ¿Sabes de lo que hablo? Creo que sí. Creo que toda persona ha llorado de repente ante su contemplación. Quizá no le ha puesto nombre, pero ha sido así.

Giré la cabeza y miré el rosetón del transepto situado a mi derecha. Mi gesto hirsuto se había tornado amable. El órgano seguía sonando. Esbocé una ligera sonrisa de autocomplacencia, me levanté y salí de nuevo a la fría noche de la antigua Lutecia.

Cecilia

Cecilia vive en su ciudad tranquila. Acomodada ella pero de mente inquieta, Cecilia siente que la vida pasa, Cecilia siente que la vida es bella. Es joven, exitosa, pisa fuerte, marca tendencia…Cecilia es moderna, Cecilia es bloguera, Cecilia twittea, y como no…, también es poeta. Tiene cientos de amigos, cientos de contactos, cientos de eventos, cientos de mucho, cientos de nada. Pero hay algo en su interior que la invita a dejarlo todo. Cecilia siente que su existencia es vacua, que no es ajena al mundo que la rodea.

Llega el hoy, justo entre el ayer y el mañana, y Cecilia decide que su hora es esta. Deja su trabajo, hace la maleta…, su familia no la entiende, pero quien decide es ella. Cecilia viaja a país extraño, se incomoda sola sin necesitarlo. Ayuda a unos y escucha a otros. Su mochila llena se está vaciando, su alma, poco a poco se va llenando.

Poeta ciego de la calle cuarta, músico que a todos con su voz cautiva, trovador moderno del pasar del tiempo, de verso efímero y además artista. Cecilia ayuda, Cecilia aguanta, de su vida pasada no queda nada. Cecilia protege, entre otros muchos, a su poeta ciego de la calle cuarta.

Pero a todos no gusta su labor encomiable. La pobreza molesta, no porque existe sino porque se ve palpable. Cecilia lo sabe y los poderosos también.

Cecilia perseguida, Cecilia detenida, Cecilia torturada. El poder lo intenta pero no consigue nada.

Cecilia sigue, Cecilia con fe, batallando en la calle, detenida otra vez. Cada vez son más duras las torturas que sufre, cada vez son más duras las torturas que ve.

Cecilia patrona de su músico ciego, sigue en la calle recordando quien fue. Poco queda de esa chica acomodada, solo queda lo que se ve. Su tiempo pasa ayudando a sus pobres, su tiempo pasa renunciando al placer, su tiempo pasa escuchando su música, su tiempo pasa apresada otra vez.

Última vez detenida, última vez apaleada, última vez torturada. Esta fue la definitiva, no habrá una próxima vez. Cecilia de Roma de la edad moderna, Cecilia del hoy, no del ayer. Tres días tardaste, Cecilia, tres días tardaste en morir por ir contra el poder.

Una rosa sobre tu tumba y un hasta siempre Cecilia.

NINGUÉM PODE SONHAR POR TI!

Callejeaba parsimoniosamente por Sintra, pequeña ciudad portuguesa que mira al Atlántico. Grande en historia, magnífica por su patrimonio cultural. Saboreaba cada paso de sus adoquinadas calles, cada esquina, cada muro, cada rincón. Una empinada cuesta y, allí estaba. Como otras tantas veces no era yo quien hacía la foto, era la foto la que pedía que fuera hecha por mí. Humilde mi cámara, humilde mi mano y grande el mensaje. En un muro una pintada de color negro, aparentemente descuidada, cuidadosamente dibujada, sabiamente elaborada. Rezaba: “Ninguém pode sonhar por ti!”. Nada más cierto, pensé. Realidad muchas veces olvidada, pocas veces recordada: “¡Nadie puede soñar por ti!”. Y es que solo se vive una vez.

En esta vida única nuestros sueños son solo nuestros y de nadie más. Pero muchas veces se nos olvidan o tenemos la desgracia de no tenerlos. El que no tenga sueños no debe perder ni un minuto más, debe buscarlos. Y el que los tenga, debe perseguirlos. Muchas veces supeditamos nuestra existencia a la vida de los demás, olvidándonos de nosotros mismos. Y cuando nos damos cuenta de que esto es así, tal vez, y solo tal vez, sea demasiado tarde. Pero, como dice el refrán, “Nunca es tarde si la dicha es buena”. Si estás persiguiendo tu sueño, felicidades. Si no lo tienes, búscalo, porque la única verdad cierta es que solo tenemos el presente. Viene a colación la manida frase, pero no por eso menos importante, “Carpe diem”, o lo que es lo mismo, aprovecha el momento. Tenemos que vivir con intensidad. Nadie puede soñar por nosotros. Es más, nadie debe soñar por nosotros, situación que se da en muchas fases de nuestra vida cuando otros proyectan sus frustraciones en los demás, cuando otros deciden si el camino que estamos siguiendo es “bueno” o es “malo”. No dejemos que lo hagan. Debemos tener cerca a la gente que nos apoya. Y si fracasamos no pasa nada, porque forma parte del aprendizaje.

Música…, la música, tan vieja como nuestra existencia. Siempre dentro de cada persona. Músico…, ser músico, profesión de sueños, unas veces denostada, otras veces encumbrada.  “Ninguem pode sonhar por ti!”. Sé valiente y hazlo. Persigue tu sueño. Disfruta de la música, siempre.

Nadie puede soñar por ti, pero podemos ayudarte. Papelpautado.es pretende ser uno de esos apoyos, uno de esos mimbres que te ayude a conseguir tu sueño, o lo que es más importante, a perseguirlo, porque en el camino está la esencia de nuestra vida, la esencia de nuestra existencia.

Equinoccio

Hoy es un día singular. Anoche era verano y hoy ya es otoño. Equinoccio, ese momento del año en que el Sol está situado en el plano del ecuador terrestre, cuando el Sol alcanza su cénit, cuando los dos polos de la Tierra se encuentran a igual distancia del Sol, cayendo la luz solar por igual en ambos hemisferios, cuando el día dura igual que la noche. Pero es tan solo un momento de equilibrio, una anécdota en el devenir de nuestra existencia, un continuo renacer…

Desayuno con la televisión puesta, a poco volumen, para crear ambiente. El olor a café recién hecho invade la estancia. Los tertulianos televisivos se afanan, un día más, por explicar la crisis y sus posibles salidas. Para hoy, un invitado entusiasta que realmente anima el espíritu. También, entrevistas a unos pocos emprendedores. Soy escéptico, pero, no negaré que la ilusión en la cara de estas personas bien merece mi atención. De repente una frase, una cita de William Shakespeare: “Los barcos están más seguros en el puerto, pero no es para eso para lo que fueron construidos”. Subidón… Sin duda esa es la actitud. Para qué toda nuestra preparación, para qué toda nuestra dedicación, para qué todo nuestro esfuerzo… si al final dejamos nuestro barco anclado en el puerto… Los barcos están hechos para navegar y las personas estamos hechas para ilusionarnos y materializar nuestros deseos, o por lo menos debemos intentarlo. Al igual que los barcos, debemos salir a alta mar, arriesgarnos, hacer lo que mejor sabemos, aprender, mejorar… Si no nos movemos, nuestro destino es seguro: al igual que un barco amarrado en un puerto de manera permanente, nuestra madera se pudrirá y siempre nos quedará la duda de cuánto pudimos navegar en esta vida. ¡Músicos!, seamos estudiantes, profesores, profesionales del sector o amantes de la música…, debemos movernos o nuestra oportunidad caducará. No debemos quedarnos con la duda. No podemos ser un bonito barco amarrado a un bolardo con una gruesa maroma. ¡Desatémosla y salgamos a navegar al mar de la vida!

Papelpautado.es es uno de los diferentes mares en que un músico puede navegar. No sé si cruzaremos el océano, pero, no hay duda de que eso dibujará una enorme y duradera sonrisa de satisfacción en nuestra cara. Solo por eso, ya habrá merecido la pena.

Música, kilómetros y promoción

¿Cuál es el objetivo de un camino? ¿Comenzarlo…? ¿Recorrerlo…? ¿Terminarlo…? Depende. Quizá el de unos sea comenzarlo, el de otros recorrerlo y el de algunos terminarlo. En cualquier caso, los tres planteamientos son un fin en sí mismos. Iniciarlo es un acto de valentía.

Patas Silla

Todo empezó sin saber que empezaba. Primero fue un comentario en una conversación entre amigos, después un tema más en el descanso de un ensayo. Al cabo de unos días fue un recuerdo que se convirtió en reflexión y, esta.., tras un proceso de abstracción guiado por la lógica, se convirtió en conclusión. Tomó forma de idea y de repente estaba dentro. Verano, clásica, barroca, antigua, contemporánea, folk, jazz, web, festivales, conciertos, músicos, búsqueda, colaboración, promoción… Todos estos conceptos dejaron de serlo y se transformaron en hechos: “Estaba formando parte de un equipo encargado de recorrer la geografía peninsular con el objetivo de mostrar a los músicos una multiplataforma web que les permite decidir en qué parte del camino quieren estar”. Son curiosas las reacciones de las personas ante lo desconocido. Dependen de las circunstancias personales y de la actitud ante la vida. Unas escuchan, otras se interesan y algunas actúan. Sin duda tiene mucho que ver con la realización personal. Lo que es suficiente para un músico puede no serlo para otro y viceversa. Lo más importante es poner a disposición de todos nosotros las herramientas adecuadas para lograr esa realización personal. La difusión y conocimiento de papelpautado.es contribuirá a que cada músico encuentre ese espacio, ese lugar en el camino donde sentirse cómodo y feliz con su música.